¿Cómo se hace?

28 de enero de 2015

Ulver - Perdition City (2000)


"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

      Augusto Monterroso, "El dinosaurio", en "Obras completas (y otros cuentos)".

La pelotudez está a la hora del día, iba a ser una cosa y terminó siendo otra, si a alguien le toca un acv informático, a otro se le muere un rígido, sin hacer chistes del rigor mortiis y la pérdida de datos mediante, y le caga mucha música. Nos ponemos tristes, por la pérdida, hacemos duelo, juntamos manguito a manguito para reponer el rígido muerto y de a poco retornamos a donde siempre nos ausentamos (pedir perdón es poco). Gracias al diablo, es bueno tener este lugar para escribir cosas que nadie lee, como feisbuk pero sin tanto pelotudo (clah, saaalllvooo los que piden el pass, je)… En fin, ¿a dónde iba? ¿De dónde venía?... Iba a ser el “flaco”, pero por estos momentos de desasosiego que hacen que uno tenga la misantropía en modo on, viramos hacia a los tumbos hacia rumbos más agrestes, introspectivos, oscuritos…
Cuando cae la noche llegan los acogedores instantes de reflexión. Las noches de invierno son largas, especiales para la vigilia, para el ensimismamiento o para vagar y escaparse de uno mismo; en cambio las de verano, son un asco de cortas, con mosquitos y esas alimañas verdes que rompen los huevos como pocas cosas en esta insoportable existencia (¿?). Escapar de la vida diaria, de la tecnología, de la estupidez que nos hiere y de un largo etcétera. Pero como decía el célebre poeta “si queréis destruir el sistema primero tendrás que entrar en él para comprar el martillo (o parecido) para destruirlo”; nosotros haremos lo obvio y usaremos esa tecnología para escuchar lo que otros tipos hicieron con artilugios electrónicos varios y nos deslumbraron.
De lobos y con los lobos, Ulver (means “wolves” in norwegian), se hace presente por estos pagos trayendo un disco de trip-electronic-ambient-avant garde music. ¿Raro?... ufff… Estos compañeros noruegos tienen una historia larga y prolífica, que comienza en las gélidas tierras del norte y muy emparentada con el black/folk metal más crudo. Pero no se asuste señora, o mejor, sí, asústese, tenga pánico, porque si bien Ulver dejó el metal para tomar otros rumbos ya imaginados por los oyentes más atentos, no se dedicaron a crear canciones que hagan loas a la diversión fiestera. Nada más alejado de la realidad, ya en el “Themes from William Blake's The Marriage of Heaven and Hell” de 1998, pegaron el cambio de rumbo, con un disco con elementos electrónicos muy diferentes a los alaridos desaforados del black metal de antaño. El disco en cuestión era ásperamente rockero en su concepción electrónica, intrincado en su génesis William Blakeniana, que confundió a muchos metaleros y conquistó a quienes supieron dejar de ver a Ulver como una banda de black metal. Con ese legado, llega “Perdition City” en el año 2000. La bajada del título reza “music to an interior film”. Y creo que lograron plasmar ese subtítulo en la obra que engalana este post. La música desplegada en este disco está llena de texturas y de atmósferas especiales para disfrutar en la quietud de la noche, auriculares y luces apagadas. Si nos dejamos llevar por cómo se titulan los tracks en cuestión veremos que no es aleatoria la mención a la introspección: “lost in momments”, “tomorrow never knows”, “we are the dead”, etc. Es un disco para apreciar el instante, con muchos instrumentales, voces susurradas que en contadas ocasiones se vuelven vociferantes. Ante la pregunta: ¿es un disco tranquilo?, respondería: si pensás que este es un disco tranquilo, estás mal de la cabeza. Es un disco experimental, para “descubrir”, como para ir con cuidado si no te va el estilo. Es un trip de una lisergia reposada, como Portishead yéndose de putas en plena madrugada y en pésimo humor existencial, como si un Tricky loco y barítono se hubiera dedicado a pensar en cosas oscuras. Pero es un disco que crea un sinfín de imágenes (para más datos pasen por el video de muestra) y genera unas atmósferas muy recomendables. Es un disco que puede resultar tenebroso en almas sensibles, si lo tuyo es el shoegaze, no entres, para los demás puede resultar un camino agreste, sobrecogedor y un largo etc. En resumen, con este disco no vas a ir tarareando por la calle las canciones en tu celular, definitivamente no. Es ambient, pero de una película de terror de autor, es electrónica pero no bailable, a no ser que estés en algún círculo con Dante, es avant-garde porque sí y es simplemente música porque así lo podemos interpretar. No sé si será de su agrado, por las dudas incluí el video que viene como “bonus”, por si tienen ganas de un poco más. Como sea, bienvenidos a una banda de sonido turbadora, bienvenidos a la noche, bienvenidos a este bloguito, bienvenidos al 2015!!!... No hay salida, la noche es magia encantadora de pianos, guitarras y vientos delicadamente tocados, creadores de miles de imágenes, claro, si se animan, sean uds bievenidos, a Ulver… y su Perdition city… y claro... hay dinosaurios entre nosotros y todavía... están allí...

Tracks:

01. Lost in Moments - 07:16
02. Porn Piece or the Scars of Cold Kisses - 07:08
03. Hallways of Always (instrumental) - 06:35
04. Tomorrow Never Knows (instrumental) - 07:59
05. The Future Sound of Music (instrumental) - 06:39
06. We Are the Dead - 03:41
07. Dead City Centres - 07:10
08. Catalept (instrumental) - 02:15
09. Nowhere/Catastrophe - 04:48
10. The Ghoultimate Duo (bonus track)
Extra track: video Limbo Central

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 177 MB
Pass: somospacifistas
oscurité alive: Ulver - Hallways of Always (live at The Norwegian National Opera)

Opción 1

Opción 2

22 de enero de 2015

Herbie Hancock - Head Hunters (1973)


Nothing like a little disaster for sorting things out. Ayer o antes de ayer, imposible precisar con exactitud en el vórtice temporal que representan las vacaciones de verano, en una película graficaban el paso del tiempo con la aparición de rascacielos. Uno solitario primero, otro a su lado, edificios creciendo continuamente y en serie. Como en la escena de "The Shawshank redemption" en que Brook talla en la madera su pasaje por esta vida, los edificios son la nota que el tiempo va dejando en la tierra para las generaciones venideras. Y entonces pensaba en lo que sentiría si los viera no sé, un romano de los tiempos del Imperio, algún Griego, un meriodental de la mesopotamia de ellos. ¿Entendería en su lógica monumental lo que está frente a sus ojos?. No pensemos ya en autos, en armas ni en comunicaciones que seguramente serían incomprensibles desde el vamos; porque a fin de cuentas los elementos que nos hermanan con ellos terminan siendo las más básicas: la comida, la religión, la escritura y un techo, enumerando rápidamente. Imaginemos a ese pobre otario ahí sentado viendo esos bodoques de hormigón repletos de ventanas, más cuadrados, más redondos, más altos, más bajos, tapando el sol por metros y metros. Quizás entendería si se lo explicásemos, quizás los adoraría sin entender demasiado el sortilegio o a lo mejor, y ojalá así sea, vea en esa obra la suya propia. Traspolado a la música, algún africano tobillo de grillete quizás encontraría en la música contemporánea las huellas que trazó con sus propias manos, los sonidos que soñó en alguna oscura barca transoceánica. De ello hablamos hoy; de Herbie Hancock que se cansó de mirar para arriba y decidió volver a la tierra, sentir el latido de sus ancestros y grabar un disco a partir del legado de muchos otros.
Algo sabemos de Herbie Hancock; por ejemplo que es negro. También que el muchacho desde pequeño se reveló como un prodigio en el arte de tocar el piano. Y si vos sos negro, vivís en Chicago y sos muy bueno para hacer música, seguramente algún escucha con influencias discográficas te quiera en su troupe. Y así le pasó a Herbie que partió a toda marcha (recuerden, siempre puede haber peores) al encuentro del músico y  cazatalentos Donald Byrd para tocar con él y posteriormente formar parte del staff de Blue Note, donde grabó su primer disco. Miren si sería bueno, que el siguiente paso fue tocar con Miles Davis, algo así como el Hombre Radiactivo y el Niño Fusión. Ya sé que es Fisión, pero me arruina el chiste, dejen vivir. Con Davis se alimentaron mutuamente hasta que Hancock se fue a continuar sus propias búsquedas que lo llevaron a la avant garde, al sonido espacial, a la búsqueda de atmósferas en lo etéreo de las alturas. Tanto mirar al cielo que le debe haber empezado a doler el cuello y ya empezados los 70s, decidió que era tiempo de bajar y divertirse un poco. El sonido funk de Sly Stone, Curtis Mayfield y el impulso fusionador que Miles y él habían empezado años atrás explotaron en la cabeza de Herbie Hancock y decidió reducir su sexteto, formar los Head Hunters con Bill Summers (percusión), Bennie Maupin (Saxofón), Paul Jackson (bajo) y Harvey Mason (batería). Google mediante, sabemos que todos ellos tocaron con toda la gente conocida del mundillo del jazz y alrededores. La idea era que no había demasiada idea, apenas una búsqueda de liviandad respecto a los trabajos anteriores, un sonido con más groove, un destello de africanidad y poco más. En esta vaguedad se meten en el estudio y graban "Head Hunters".
Estamos en 1973, Perón todavía gobierna en Argentina y en un estudio de Columbia Records se cuecen habas. Porque al decir de la historia las cuatro canciones que componen este disco son las que vinieron a abrir una nueva propiedad del jazz, la de acoplarse al funk. "Chameleon" es quizás la prueba más acabada de ello; una pieza que sobrepasa el cuarto de hora en donde a pesar de los múltiples caminos sonoros que recorre, la primera línea de bajo nos va a quedar retumbando en la cabeza por un tiempo. Con la aparición de cada instrumento perfectamente sincronizada la canción funkea, se pierde en ello y retorna a su forma original para volver a mutar con una suavidad y una naturalidad de-li-cio-sas. "Watermelon Man" justifica la desaparición de la guitarra, ausente en todo el disco, y la aparición del clavinet (un teclado como si fueran cuerdas, ponele) para complementarse con los vientos. Además de ser la unión con lo de antes, fue el legado de este disco con el futuro, ya que el Hip Hop tomó está canción para si mismo. Si leyeron hasta acá, sabrán que "Sly" es el tributo al muso máximo de este disco y es la más compleja de las composiciones entre las cuatro; combinando velocidades y haciendo brillar al muchacho de la percusión con la incorporación de elementos africanos, todo muy chulo, blaxplotation y sala de ensayo. El cierre es curioso, porque "Vein Melter" es una canción mucho más pacífica que el resto, un slow jazz en donde el sintetizador y el teclado nos van despidiendo lentamente de esta maravilla musical, de este momento en el cual un tipo decidió tomar sus bártulos y juntarlos con los de otros para crear un nuevo sonido que después de todos estos años ve como se construyen novedades sostenidas en sus cimientos.

Tracks:

01. Chameleon – 15:41
02. Watermelon Man – 6:29
03. Sly – 10:15
04. Vein Melter – 9:09

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 109 MB
Pass: somospacifistas
Negritud:  Recital Completo

Opción 1

Opción 2

31 de diciembre de 2014

VA - A John Waters Christmas (2004)


Fatty, fatty, two-by-four. Can't get through the dressing room door?. Si son perspicaces, cuestión sobre la que no hay duda, notarán que se nos pasó la Navidad y medio que la instrascendeteó un poco. Claro que yo no sé que celebramos; cada año el mismo ritual para festejar el natalicio de un muchacho que se inventó un calendario para inventarse un cumpleaños. Pero no es eso lo más preocupante, sino como le dimos la llave de nuestras casas a ese señor gordo y extorsivo que es Papá Noel. Primera cosa, para que el gordito nos traiga un regalo nos tenemos que portar bien ¿A quién le ganaste? ¿con qué vara se mide eso? Seamos buenos entre nosotros, acá ninguno pasa el corte. Porque resulta que Santa es una especie de Gran Hermano que todo lo ve. Cuando meás la tabla en casa ajena y te hacés el gil, cuando sucumbís al pecado de Onán, cuando arrebatás los elementos más ricos de una picada, cuando te hacés el otro con un ciego a punto de cruzar. Pero no solo eso, el quía también accede a tus pensamientos y el hecho de no cristalizar lo más horrible que fluye por nuestras mentes no es atenuante: aquella barbaridad sobre aquella chica, el deseo de desgracia sobre otro ser, los siete pecados transitando por las autovías de nuestra conciencia. Todo, él ve todo y el Gobierno no hace nada. Pese a esto, la seguimos, continuamos celebrando como otarios y deseando que el año que viene no sé qué y usando la palabra prosperidad por única vez en 365 días. Aún cuando uno se aleje al refugio del escepticismo, la Navidad está en todos lados. Por eso acá no vamos a ser menos y continuar con nuestra tradición anual de regalar un disco navideño, esta vez desde los márgenes del buen gusto.
John Waters es un señor abigarriado nacido en Baltimore. Por alguna razón, menos conocido de lo que merecería. Quiero decir, yo lo conocí desde chico gracias a la película "Serial Mom" y creí que al resto del mundo le pasaba lo mismo, sin embargo una y otra vez me encontraba con que no, manga de ignaros. Ahí vino el dicho de la mosca: Si miles de moscas comen mierda, no pueden estar equivocadas. Así que en un ejercicio de tolerancia y autosuperación comprendí que no era tan conocido, sino que entraba en la categoría "de culto" y que "Serial Mom" era quizás su película menos característica. A John le sale bien lo marginal; gente comiendo caca, actrices baleando al público, desquiciadas películas dentro de desquiciadas películas, trasvestismo, sexo, excesos de todo tipo; una multiplicidad de cosas que rozan lo incomprensible pero que por el genio del director no dejan de ser atractivas, geniales, magnéticas. Entre todas estas cosas que uno podría declarar como bizarras mezcladas con Kitsch, Waters se hace un tiempo para divertirse con la Navidad y es tan así que tiene un espectáculo unipersonal en torno a esta festividad con el que gira cada año. También, en 2004, decidió compilar los temas navideños que más le gustaban y los editó en un compact disc con aires a cdtrucho de la salada (Feria de compras argentina con cierta tendencia a tener ropa de imitación y extraños compilados musicales adornados con tapas que parecen dibujadas por niños [si, la explicación de la boludez es peor que la boludez misma]).
No hay mucho que se pueda mencionar en un disco de estas características ya que la temática está declarada, el estilo en general también, pero afortunadamente este material tiene, al igual que el de los chicos de la playa, cuatro o cinco perlitas que lo destacan. Una es la canción de inicio "Fat Daddy" que es más un jingle sobre el artista mismo que una canción navideña per se. Un DJ radial negro de los 40s llamado Fat Daddy que afirma que todos lo quieren, una y otra vez, porque todos saben que Fat Daddy es Santa Claus. Eso, por todo verso mientras atrás suenan esos arreglos tan de navincicos. "Rudolph The Red-Nosed Reindeer" es un chiste cantado por Tiny Tim que no termina de explicar el verdadero origen de esa nariz roja y me permito el salto a la que más me gusta personalmente que es "Here Come Fatty Claus" una canción antinavideña por excelencia donde no hay ningún reparo en avisar del dolor de billeteras que depara esta fiesta con el gordo de mierda (lo dicen ellos); mucho mejor aún que la banda se llama Rudolph & The Gang. Baladita triste para la chica que se llamaba Mary y se apellidaba Christmas, una canción más salida del disco de Spector como "I Wish You A Merry Christmas", folk para la siguiente y Alvin y las Ardillas, esa cosa que nació como un chiste y quedó. El cierre del disco no puede ser mejor, porque "First Snowfall" es un instrumental re chill que levanta el nivel y porque "Santa Claus Is A Black Man" es una canción protestona, irreverente, afectuosa y cuya historia incluye que aparece en este disco sin permiso del autor que se enculó cuando se enteró porque John Waters no era tan popular como para merecer los derechos. No va a haber regalo para ese avaro. Y así se nos pasó la Navidad y se nos va el año. desde esta Colina sonora no queda más que saludarlos y desearles que ojalá nos vaya bien a todos menos a los de Callejeros.

Tracks:

01. Fat Daddy - 2:37
02. Rudolph The Red-Nosed Reindeer - 2:32
03. Christmas Time Is Coming (A Street Carol) - 2:39
04. Happy Birthday Jesus (A Child's Prayer) - 2:19
05. Here Comes Fatty Claus - 2:29
06. Little Mary Christmas - 3:25
07. I Wish You A Merry Christmas - 2:29
08. Santa! Don't Pass Me By - 2:18
09. Sleigh Ride - 2:01
10. Sleigh Bells, Reindeer And Snow - 2:25
11. First Snowfall - 2:31
12. Santa Claus Is A Black Man - 3:30

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 74 MB
Pass: somospacifistas
Papá Gordél (?): "Fat Daddy" (Sample)

Opción 1

Opción 2

23 de diciembre de 2014

VA - Pomegranates (2009)


Take it from someone who lives there, you might not be able to handle it, my mind is a landscape of mystery, of thrills, a place where even the bravest of travelers, would be shaken by it’s geysers of original thought. Lo triste de vivir efímeramente es que moriremos en la ignorancia de saber que va a ser de todo esto. Y no me refiero a este espacio cuyo final seguramente sobrevivamos, sino de todas aquellas cosas que alguna vez tocamos; las calles que transitamos, las casas que habitamos; todas esas cosas cuya inmutabilidad está más o menos garantizada por el tiempo en que desandamos nuestro impulso vital. A fin de cuentas para todas ellas somos nosotros la coyuntura, somos nosotros los que estamos de paso en sus lapsos existenciales. Todo terminará cuando una entidad superior las pulverice, ya no conserven nada de lo que conocimos y nosotros finalmente, ya muertos, habremos muerto un poco más hasta llegar a la desaparición definitiva. Al parecer tenía razón el poeta -El Diablo son las cosas-. Sin lugar a dudas de lo que estamos hablando es de este conglomerado de artistas cuya voz fue expresión en el cielo para pedir una cosa, pero vieron como es Dios que tiene un sentido del humor particular, así que les concedió algo de lo que querían pero mucho de lo que no; la famosa historia de la chancha, los veinte y la maquina de hacer chorizos.
Todo empieza en la hermosa tierra medioriental iraní. Yo sé que va a parecer que hablamos de cosas de ahora, pero no chicxs, estamos hablando de antes. Resulta que en Irán gobernaba un tal Mohammad Mosaddeq allá por los 50s que tuvo una idea muy piola, miren ustedes si no es tremendo: Nacionalizar el petróleo. Y adivinen a quien no le gustó... a la gringada. Fiel a su costumbre libertaria cuando algo no les parece copante decidieron que lo mejor era cesantear al bueno de Mohammad que encima tenía nombre de terrorista y poner un gobierno títere. El pase a disponibilidad viene con una batería de medidas liberales en lo político, en lo económico y en lo religioso. Pese a todo esto que suena tan lindo, lo cierto es que el iraní de a pie estaba cada vez más empobrecido y encima con Mohammad Reza Pahlavi, el mulo de los blancos, que también tenía nombre de terrorista pero era el terrorista de ellos así que ya no importaba, vieron como es. Los pobres empobrecen, los ricos enriquecen y si miran sus sandalias, hay tabla. Lo de siempre en estos casos, represión, tortura, descontento, medidas; y como siempre un grupo se iba fortaleciendo, en este caso el más antioccidente de todos: la gente de la religión. Larga historia corta. EL Ayatolá Jomeini, el único capaz de asustar al Joker, la empezó a agitar en serio, se hizo del poder tras un año de revueltas, idas y venidas y en 1979 empezó a gobernar. ¿Qué les importa todo esto? No sé, no puedo estar en sus cabezas, pero toda esta historieta viene a cuento que durante los años que duró la ocupación careteada, un grupo de artistas decidió hacerse oír, cantar sus pesares, remembrar en sus canciones aquellos años felices de iranismo y libertad. Y eso, mis queridos amigos, es lo que tenemos hoy en este esporádico blog.
Ya me imagino en las reuniones de la discográfica cuando decidieron compilar estas canciones; primero obviaron bastante la palabra Irán. El eufemismo "Persian" sirve para maquillar el miedo y darle mejor marketing a los sonidos. Segundo el nombre; "Pomegranates" no es otra cosa que la granada, aquella fruta que como el níspero se roba y nunca se compra. Podríamos ser rebuscados y decir que al igual que la granada es un compendio de granos separados por filamentos, el disco no es más que un compilado de canciones separadas por delgados silencios y nos quedaría bárbaro. pero lo cierto es que se llama así porque la granada tiene muchos significados en aquella zona y en la cultura persa en particular tiene que ver con la idea de fertilidad. La simbiosis oriente/occidente termina de tomar forma con el contenido de las canciones, si bien abundan los instrumentos que uno podría considerar típicos del lugar así como los tempos de cada canción parecieran tener esa media velocidad más de la música de allá, las canciones abundan en funk, psicodelia, pop, ritmos nacidos mucho más acá. Beat box, sitar, percusión negroide, groove declarado, melódicos que aburren a Springfield a voces conmovedoras, épica marcial a flamencos; todo está en este disco. Tanto que si escuchan "Kavir-e Del" van a notar un parecido muy grande con esta canción y díganme si no es mágico que una canción nacida en donde Judas perdió el poncho (casi literalmente) termine siendo un hit en el altiplano. Si, ya sé, al final resulta que el original era de Turquía, pero a los efectos es lo mismo. Nuestro departamento de traducción lo intentó, pero apenas pudo dilucidar un par de canciones: mucha nostalgia por el tiempo pasado, mucha alabanza a la grandeza del pueblo, alguna canción de amor y un poco de desierto como lugar de redención. lo bueno de no saber las letras es que podemos sumergirnos en las canciones, dejarnos llevar, inventar nuestros propios mundos al son de ritmos familiares y ajenos, dejar de lado lo obvio, lo que está frente a nuestros ojos, jugar con las ideas que genera el sonido y olvidar por un instante a estos eternos desencantados, que tras la aparición del Ayatolá se tomaron el buque porque querían algo iraní pero no tanto.

Tracks:

01. Helelyos (Zia) - 4:35
02. Biya Bar-e Safar Bandim ( Mohammad Nouri) - 3:52
03. Soul Raga (Mehrpouya) - 4:06
04. Talagh (Googoosh) - 4:45
05. Gol-e Yakh (Kourosh Yaghmaie) - 5:14
06. Mosem-e Gol (Parva) - 4:32
07. Gol-e Aftab Gardoon (Noosh Afarin) - 3:23
08. Miravi (Soli) - 3:24
09. Kavir-e Del (Marjan) - 4:26
10. Naz Kardanet Vaveyla (Sima Bina) - 3:12
11. Negar (Soli) - 4:05
12. Bemoun Ta Bemounam (Googoosh) - 2:53
13. Kofriam (Zia) - 4:58
14. Sharm-e Boos-e (Ramesh) - 4:01
15. Cheshm-e Man (Dariush) - 4:45
16. Gol Bi Goldoon (Googoosh) - 4:24

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 153 MB
Pass: somospacifistas
Como se espera el amanecer: "Kavir-e Del" (Sample)

Opción 1

Opción 2

12 de noviembre de 2014

Can - Tago Mago (1972)


There is a machine that came from Vienna that was just by accident, they found it. It was really helpful. It has nothing to do with metronome. It has nothing to do with playing on the click. We just... Our heart, our emotion was the timing, you know. Beautiful. Tal vez sean las nuevas dinámicas de socialización que aparecieron con los medios virtuales en los cuales uno hace al medio y eso nos empuje a tener que dar un juicio sobre todas las cosas; quizás la vida sea así y en el curso de habitar distintos micromundos, efímeros, nos veamos obligados a acelerar los procesos de reafirmación identitaria; también es muy probable que simplemente estemos atravesando un momento de estupidez supina. Lo cierto es que hay una tendencia a poner adjetivos grandilocuentes -como ese- a todo lo que nos atraviesa ordenándolo en una cosmogonía extrema de calificaciones; tal o cual cosa ocupan su lugar de acuerdo a si son lo mejor o lo peor del universo. Y no estamos hablando de la tibieza de no expresar una opinión o un gusto, sino de la ligereza con la que se dispensan estas exageraciones y de como decir que algo está simplemente "bien" no alcanza a cubrir el grado de satisfacción que toda obra debería producirnos. Y cuando decimos toda, es porque aún en las formas más efímeras o recientes de creación, pesan estas repartijas de valores, como un intento de dar fuerza a algo que tal vez por su propio peso no la tenga y ni siquiera sea su propósito tenerla. Si nos gusta un disco, será lo mejor del año, del mes, la hora más destacable entre todas las horas; por el contrario si no lo hace, será el oprobio, el depositario de una lapidación eterna expresada cada vez que podamos, y recién allí, cuando nuestro aporte se haya hecho, la obra estará completa. Participar de esta forma pareciera venir a suavizar las rugosidades de las diferentes superficies de placer (guiño-guiño) que no llegan a completar las insatisfacciones nacidas en otros ámbitos. Como acá, además de decir giladas, prestamos un servicio a la comunidad, les vamos a ahorrar este ejercicio horrible y denigrante porque la banda y el disco que hoy presentamos valen todo lo que se pudiera decir de ellos.
Ya hemos hablado de la escena alemana en el período que va desde finales de la década sesentina hasta casi el epílogo de la siguiente en la cual hace su aparición aquello que se denominaría (fanfarrias) Krautrock, una nomenclatura parida en forma peyorativa pero que fue tomada y reformulada en su variante identitaria positiva por aquellos a quienes intentaba mofar, en tu cara y en tu cancha. Esta movida interdisciplinaria de jóvenes que pusieron el grito en el cielo allá por el '68, porque no vas a ser tan carnero de ir a contramano de un mundo donde los pibes estaban haciendo uso del poder de la juventud para revelarse contra sus padres, las autoridades pertinentes y un sistema que los reprimía y excluía en la toma de decisiones. En Alemania esto se tradujo en discutir los cimientos de la reconstrucción que había tenido el país tras la Segunda Guerra. En lo musical, la batalla era contra las expresiones artísticas supuestamente juveniles que tenían más de viejo que de frescura en su discurso, imaginen algo como Palito Ortega y el Club del Clan de nuestra tierra. Desperdigados en diferentes ciudades aparecieron Kraftwerk y su sucursal Neu!, el colectivo Amon Düül, Wim Wenders, Herzog, Popol Vuh, Emtidi, Bröselmaschine y siguen las firmas con agrupamientos que iban desde la comunidad al reclutamiento o la hermosa amistad desde niños. En el caso de Can (por lata, no por perro) la sucesión de fracasos institucionales por parte de Holger Czukay lo empujó a buscar el éxito fuera de los canales tradicionales en una oportuncrisis (matenme... por favor, matenme) y mientras estaba en ello conoció al guitarrista Michael Karoli, primero como discípulo después como compañero de aventuras, de lo que llamaron The Can junto a Irmin Schmidt en teclados, Jaki Liebezeit en batería y finalmente el negro con voz de negro Malcom Mooney sobre quien nos detendremos porque pese a que como Mao tenemos que dar el gran salto adelante, su ausencia explica la posterior presencia de un personaje divino. Tras el disco debut ("Monster Movie", 1969) y tras haber grabado un par de canciones del segundo ("Soundtracks", 1970) dejó la banda. Unos dicen que piró, otros que se fue a su país a hacer un spin off como Cleveland de Family Guy y, como él, regresaría luego. Nosotros nos quedamos con la primera porque nos gusta lo pintoresco más que lo real, así nos evitamos la amargura del escepticismo al que estamos confinados por el solo hecho de vivir en un mundo que claramente no funciona. Como Sergio Denis, la banda se había quedado repentinamente sin voz; con un recital vendido Holger y Jaki tomaban un café cuando vieron a un oriental rezando cual orate en la plaza de enfrente, toda gran ciudad tiene uno así. Le ofrecieron cantar y el muchacho, sea cual fuere su estado, se copó y al parecer tuvo la potencia de mil soldados bravíos sobre el escenario, mandó bastante fruta y esto a Can le CAN-ía (el humor...) como CAN-illo (Y hay peores) al dedo así que se lo quedaron; de esta forma "Damo" Suzuki completó con su voz el segundo disco. Finalmente vendría el tercer trabajo de la banda donde el Made in Japan se hizo cargo del micrófono.
La respuesta de Can al incordio musical con el Schlager era un mix de avant-garde a la velvet Underground con Jazz, minimalismo y psicodelia. La ida de Mooney los alejaba del soul y el funk que propiciaba la voz del muchacho, mientras que la participación de Suzuki descontracturaba y descontrolaba todo; teniendo en cuenta que "Tago Mago" tiene un trabajo de producción intenso que incluía el ensamblaje de sesiones informales, un cantante con tal autonomía era ideal para esta mecánica. Si escuchasen "Tago Mago" por primera vez en sus vidas, si se comprometiesen con la misión de terminarlo pese la primera incomodidad auditiva, estoy seguro que no podrían salir más de él. Porque es todo lo que propone la banda, en los esquemas rígidos que marcan los géneros al encasillarla, más la improvisación propia de un ámbito creativo con libertades y experimentación, es épico y lisérgico, es adictivo, es éxtasis, es trance, es belleza, es violencia, es una mezcla fantástica de sensaciones en donde el único hilo conductor es el la tensión generada por una obra completa, donde toda descripción, todo análisis, queda en segundo plano ante la sucesión de vibraciones, abstracciones y cavilaciones a las que nos lleva un disco al que no hay fama que le haga justicia. Así de mucho me gusta y frente a eso no queda más que rendirse y escucharlo cada vez que se quiera atravesar ese maremagnum musical para después guardarlo en el altar de las grandes músicas indispensables.

Tracks:

01. Paperhouse - 7:28
02. Mushroom - 4:03
03. Oh Yeah - 7:23
04. Halleluwah - 18:32
05. Aumgn - 17:36
06. Peking O - 11:37
07. Bring Me Coffee Or Tea - 6:46

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaños: 172 MB
Pass: somsopacifistas
Hongo y Honga fueron a nadar, Honga se ahogó, por quién lloraba Hongo?: "Mushroom" (Alt. Fan Footage crazy video mode) y "Paperhouse" (TV presentation o algoasíc)

Opción 1

Opción 2

21 de octubre de 2014

The Deviants - Ptooff! (1967)


“En cuanto vemos nuestros sueños rotos, nos consume la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosotros, porque nunca fueron parte de la realidad, pero eran parte de nosotros”.  En qué mundo con la cabeza completamente cagada cabe la bizarra imagen de una piba contando con toda naturalidad que un amigo suyo le ofreció 50 lucas verdes para que pase la noche con otro amigo. Hay al menos quince cosas que están mal en esa anécdota, en la conclusión extraída por los participantes de la ronda. No hay posibilidad de retomar el acierto, la razón, si no es removiendo los cimientos mismos del sistema. Porque en un simple minuto televisivo hay no menos de tres o cuatro valores de esos que uno no negociaría jamás, en estado de ébola avanzado. -Viejo, esto es demasiado yo me bajo acá- una traición honrosa, alguien tiene que hacerlo, posicionarse en el otro lado de la batalla y no ser parte cotidiana de cosas así. El concepto de amistad, de respeto al prójimo, el espanto del valor monetario de una persona, la ridiculización de todo eso porque figuran la palabra "empresario" y "famoso" y a ellos les tienen que caer bien, porque todo es sonrisas y éxito y eventos y todos somos todos. Pero no, no son todos porque detrás de la gente que lo mira con entusiasmo y envidia, detrás de los que le son burlones o indiferentes a ese espéctaculo, están los que lo combaten, los que se bajaron a tiempo y eligieron batallar desde sus propias trincheras y causas. Gente como Mick Farren que desde la música y la pluma le dio palabras a la emergente escena punk inglesa, con algo de visionario en todo ello, a través de discos, revistas, artículos y finalmente libros.
Las frías estadísticas indican que Mick Farren nació en 1943 en Cheltenham, Gloucestershire y luego se mudó a Sussex; dos de esos condados ingleses que apostaban con los de al lado a ver quien podía meterles más vocales a los nombres de sus ciudades. Más tarde enervados por el resultado y en plena emoción violenta por el alcohol barato se matarían unos a otros en grescas de proporciones épicas, que quedarían en la historia con el pintoresco nombre de "Las Revueltas Campesinas" porque cada tanto se cargaban alguno con título nobiliario para vengar tanta sangre derramada. Se les venía la monada. Finalmente Farren, de él hablamos, dejó la ciudad de las servilletas y se tomó el último tren a Londres, donde se asentó y comenzó su prolífica carrera como activista contracultural. En otras palabras, pasó a ser la voz que algunos jóvenes escuchaban en sus cabezas cuando sonaba "Agita más fuerte el brazo, hijo!!". Por ahí no era para tanto, pero es lindo el detalle de poético de un tipo manejando los designios del punk, siendo un movimiento mayormente anarquista, un loop de contradicción eterna, muy funny. Bueno, pero sí, Farren de algún modo capitaneaba alguna nave. Primero desde la revista "International Times" y casi a la par con una formación de música que curtían una onda medio comunitaria o algo así: The Social Deviants se llamaron primero, para luego perder lo social y ser simplemente The Deviants. En 1967, Farren sacó provecho de su amistad con un pibito millonario que conocía y tras manguearle la friolera de 700 pesos ingleses, sacó su primer disco con la banda en forma independiente. Contradicciones.
Este material vio la luz ese mismo año y se llamó "Ptooff!", ideal para decirlo con un alfajor de maicena en la boca. Su packaging original incluía un dibujo de gran extensión muy comic psicódelico pero de limpias líneas y algunas frases entre las que se destaca el parafraseo a Platón "When the mode of music changes, the walls of the city shake", además de las notas de John Peel, el de las sesiones. Todo muy lindo. El contenido fue señalado de muchas formas; el eslabón psych en la música británica, protopunk, garage, se menciona en la misma línea que Syd Barrett, Frank Zappa o The Stooges. Hay algo de cierto en todo esto. Descartando la intro al material que supone "Opening", todo empieza realmente con "I'm Coming Home" una canción que inicia como tantas de su época pero que poco a poco se va retorciendo en una sucesión de riffs y distorsión, mientras que el muchacho que nos canta se pone medio friki en su relato. Por el contrario "Child Of Sky" actúa como engañosa faceta buena de un marido golpeador y es casi acustica, tranquila y muy bella. Intrascendentea un poco "Charlie" para después entrar al desquicio nuevamente con "Nothing Man"; sonidos tribales, percución lejana, aire a ejecución y voces yendo y viniendo, la oscuridad acechando, discurso antisistema y coros en el fondo, hasta la llegada de las máquinas. Todo en casi cuatro minutos y medio. La vedette es "Garbage" y ahora si, lo que todos esperábamos, una oda a la basura y su valor cultural. Amor, rock, buenos arreglos y llega la paz instrumental de "Bun" que hace de ojo del huracán para la llegada de "Deviation Street": nueve minutos de bombardeos, guitarras, risas siniestras, como cuando tienen que ambientar una de esas sociedades futuristas distópicas en que una gran cara habla desde el cielo o una pantalla y seres humanos encadenados caminan juntando energón para una raza superior o algo así. Bueno, eso son solo los dos primeros minutos, porque después rockea un rato en una batalla incesante, la de la música por prevalecer en ese contexto de caos y destrucción de todo lo que conocíamos. Tal la batalla de Mick Farren.

Tracks:

01. Opening - 0:07
02. I'm Coming Home - 5:58
03. Child Of The Sky - 4:31
04. Charlie - 3:54
05. Nothing Man - 4:19
06. Garbage - 5:35
07. Bun - 2:40
08. Deviation Street - 9:01

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 84 MB
Pass: somospacifistas
Dancing In The Street: "Deviation Street" (Sample)

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13 de septiembre de 2014

La Femme - Psycho Tropical Berlin (2013)


Let your pleasure be your guide. Hizo un gesto descuidado, haragán; apenas separó el brazo de la panza e inclinó la mano con desdén mientras sentenciaba -¿Vos te das cuenta que en este momento el mundo está haciendo así?- y siguió mirando al horizonte, donde el sol se metía en el mar. Cópernico y Galileo hicieron un choque los cinco, finalmente habían llegado a las masas ociosas de una playa ecuatoriana. ¿Qué les importa a uds.? Ah, no sé, es nuestro blog y pinta, chiva, calenchu. No, lo que quería figurar con esta anécdota que nos acaba de amenizar la introducción es que en una innumerable cantidad de veces no es necesaria la precisión quirúrgica, la formula exacta. Saber que se puede estar bien con algo que no era lo mejor en plaza pero cubría las necesidades mínimas de eficiencia, como tantos de nosotros. Entonces, por ser uno de los días más ociosos de la semana, vamos a dejarnos llevar por el placer ligero, como bien nos convidan en "Nikita", y surfear (guiño-guiño) por el único disco de esta banda que hizo un mix de cosas y sacó un disco muy las olas y el viento, pero desde un costado más urbano, con altas dósis de smog.
Todo comenzó algún tiempo atrás en la Isla del Sol acá a la vuelta de la esquina en terminos calendarios. Finalizaba la primera década del nuevo milenio y el guitarrista Sacha Got pasaba las horas libres propias de una juventud acomodada junto al también músico pero no de cuerdas sino de teclas, el keybordista Marlon Magnée, quien a su vez conocía a Sam Lefevre (bajo) y Noé Delmas (batería) de una escapada a París y lo que debe haber sido una cómica promesa de borrachos que dan rienda suelta a la desinhibición y se juran poner un Bar o tener una Banda, quedó con sentencia firme y un nombre elegido por fonética y sentido: La Femme; les encantaba como sonaba y en su generalidad le daba cierto halo de misterio, el que vive en el universo femenino. Les vamos a dejar pasar ese dato, como una licencia poética. Claro que en este punto podemos decir que los pibes, mucho misterio, mucho sonido, mucha poesía, pero en ese cuarteto no se veía una teta. Entonces salieron a buscarlas y a falta de una que los conformase para toda la eternidad, consiguieron cuatro féminas que pusieron sus voces al servicio de la banda: Clémence Quélennec, Clara Luciani, Jane Peynot y Marilou Chollet. Ya tenemos los chicos, ya tenemos las chicas y ahora solo faltaban las canciones que en cierta forma cargaban en su linyera.
Las influencias de esta banda son tan variadas que bien podrían agarrar la mitad de los artistas que están en la filita del costado, meterlos en la licuadora y obtendrían algo parecido a lo de estos chicos franceses. Si con esta figura culinaria tan didactica todavía no me creen, miren: Las chicas Yé-Yé (con temita dedicado y todo en "Le Blues De Françoise" donde también encontramos referencias a...) Serge Gainsbourg, que como todos sabemos atraviesa casi toda la música francesa de manera ineludible; The Beach Boys en su forma más surfer; parte del Krautrock, aquel que dota la electrónica con oscuridad en ciertos pasajes; Velvet Underground (cita musical a "Sunday Morning" incluida en "It's Time to Wake Up (2023)") y Young Marble Giants con "Nous Étions Deux" y "Saisis La Corde" en los momentos más minimalistas de dichas canciones hasta llegar a la parte más punki... y si siguen sin creerme, bueno viejo, son unos porfiados, allá ustedes, no van a llegar a ningún lado con ese carácter. De esta melangé (ay miralo al bobi, usa palabras en francés porque la banda es francesa)sale el muy bien llamado "Psycho Tropical Berlin" que es una danza de excesos, porque es muy cargado de nombre, porque es muy florido en su arte y porque es larguísimo, más aún en la edición doble deluxe con aeroventilas que aquí compartimos. Pero en ese tránsito hasta el agotamiento está esa sensación más visceral, de estar por un rato al palo, de ir a un ritmo que estabámos habituados a escuchar sin ningún café veloz de por medio, con máquinas, olas, oscuridad, danza, como un ritual a la puesta del sol pero muy 2.0. Y está bien. Porque es sábado, porque a veces está bueno relajar y escuchar un disco que se nos pasará algún día y entrará en los arcones del olvido; mientras tanto acá estamos, es un sábado más, como dice el tango.

Tracks Disc 1:

01. Antitaxi - 4:08
02. Amour Dan Le Motu - 4:39
03. La Femme - 3:01
04. Interlude - 2:39
05. Hypsoline - 3:16
06. Sur La Planche 2013 - 3:49
07. It's Time To Wake Up 2023 - 6:51
08. Nous Étions Deux - 6:08
09. Packshot - 2:55
10. Saisis La Corde - 5:29
11. Le Blues De Françoise - 4:37
12. Si Un Jour - 2:38
13. La Femme Ressort - 5:26

Disc 2 - Exhaustif:

01. Oh Baby Doll (Unreleased) - 3:08
02. Witchcraft (Unreleased) - 3:49
03. Witch Dub (Unreleased) - 3:49
04. Jaded Future - Future Las (Unreleased) - 4:14
05. Oceanside Seaside Resort (Unreleased) - 3:06
06. Welcome America - 2:26
07. Paris 2012 - 2:48
08. From Tchernobyl With Love - 4:02

Compresión: CBR 320 Kbps
Tamaño: 219 MB
Pass: somsopacifistas
Level Mad Max: "It's Time To Wake Up 2023" (Official VHS)

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